Ilustración 1 El profeta Mahoma en la Cúpula de la Roca en Jerusalén. Anónimo, Libro de la Ascensión Tabriz, Irán, ca. 1317-35. Tomado de la Topkapi Palace Library

El islam y la no representación, una mirada histórica a la representación figurativa

El tema de la representación figurativa en el islam ha pasado por diferentes estadios en los últimos años con casos tan sonados y a la vez controvertidos como el de las caricaturas de Charlie Hebdo o las también caricaturas publicadas “por el periódico danés Jillands Posten, el 30 de septiembre de 2005, vinculadas al Islam y su Profeta Mahoma, que llevaron a una profunda polémica en el mundo referido a la libertad de expresión y a la tolerancia religiosa.” (Klein, 2009 p.1.) Mucho se ha escrito de las razones por las cuales en el islam no hay representación figurativa de personajes como Mahoma, María, e incluso Dios. Sin embargo, dicha práctica de abstracción artística atiende más a razones históricas que con el tiempo se transformaron en canon, que a una regla explícita escrita en el Corán.

Hablar de cómo eran las manifestaciones artísticas antes del islam es una tarea que requiere uno o muchos artículos distintos sobre el tema. Esto se debe principalmente a que el islam, al igual que el cristianismo, fue una religión de conquistadores. Por lo que las formas, estilos y nociones con respecto al arte son increíblemente variadas y ricas en cada uno de los lugares en donde el islam puso su estandarte.1

Un factor importante a tener en cuenta es que gracias a los procesos de conquista efectuados por los distintos califatos, cada país desarrolló una manera de representar el arte utilizando el legado iconográfico-simbólico y transformándolo en formas con un alto nivel de sincretismo. De esta manera, aunque hay una indudable uniformidad visual en el arte islámico, el proceso histórico de consolidación de esas formas plásticas fue considerablemente variado de acuerdo con cada país. De hecho, no fue sino hasta mediados del siglo XIX que se comenzó a perder paulatinamente esta heterogeneidad y la representación figurativa quedó prácticamente vetada.

Entre los siglos VIII y XI, el Imperio bizantino atravesó una de sus épocas más convulsas conocida hoy en día como “la querella iconoclasta” (palabra que hace referencia a la destrucción de íconos). De hecho, “la palabra griega ícono (del griego εἰκών, eikon: „imagen‟) en un sentido amplio se refiere a cualquier figura. Pero en Bizancio se entendía como una imagen sagrada digna de veneración.” (Pablo, L. J. 2013 p.2.) A partir del siglo V, los mosaicos e iconos bizantinos comenzaron a inundar los edificios de la iglesia ortodoxa, de esta manera “fue así que su culto se volvió exagerado entre los fieles y no tardó en ser objeto de críticas de parte de los intelectuales, políticos y comerciantes del Imperio […]” (Pablo, L. J. 2013 p.2.). Asimismo, alrededor del año 726 D.C, el emperador León III tras una serie de edictos, inició la reforma iconoclásica dando inicio a la persecución y producción de las imágenes.

El debate era ciertamente complejo: ¿es posible representar a Dios? ¿Cómo capturar ese aspecto divino en una imagen? ¿Vale la pena intentarlo? Sin lugar a duda, estas eran las preguntas que rondaban los pensamientos de muchos intelectuales y teólogos en el Imperio bizantino durante el siglo VIII. Naturalmente, hubo posturas a favor y en contra. No obstante, comenzó a primar la tradición occidental a favor de la representación divina con figuras como Juan Mansur2 , también conocido como Juan Damasceno, máximo defensor de la representación figurativa de Dios durante la querella.

Ilustración 1 El profeta Mahoma en la Cúpula de la Roca en Jerusalén. Anónimo, Libro de la Ascensión
Tabriz, Irán, ca. 1317-35. Tomado de la Topkapi Palace Library

Para el siglo VIII el islam ya había nacido como religión (622 D.C), sin embargo, aún no existía una prohibición con respecto a la representación, es más, Juan Damasceno, fuerte defensor de las posturas iconódulas –aquellos a favor de las imágenes divinas-, nació en Damasco durante el califato de los Omeyas, lo que abre un punto muy atractivo en términos históricos, ya que, aunque fue teólogo de la iglesia, su formación fue producto del islam. El caso de Juan Damasceno es un factor histórico crucial para entender que la prohibición de la Ilustración 1 El profeta Mahoma en la Cúpula de la Roca en Jerusalén. Anónimo, Libro de la Ascensión Tabriz, Irán, ca. 1317-35. Tomado de la Topkapi Palace Library representación figurativa en el islam no siempre existiós3 .Al contrario, personajes formados bajo la batuta del islam fueron grandes escuderos de la representación de Dios y profetas. Pero y entonces ¿Cuándo comenzó a cambiar esto? ¿En qué momento de la historia el islam dio un vuelco tan trascendental?

 

Lo primero que hay que tener en cuenta, es que el islam fue una religión cuyo nacimiento estuvo marcado por la aparición del Corán en una zona geográfica del mundo en donde se habla una legua particular, que para este caso es el árabe. Ello significa que a diferencia del nuevo testamento, que es un libro de recopilaciones que se escribió y organizó muchas décadas después de la muerte de Jesús, el Corán es un libro sagrado que hizo nacer una nueva religión4 , porque no apareció después de la muerte del profeta Mahoma, sino que fue el mismísimo profeta quien lo presentó al mundo. En ese sentido, la importancia que tiene tanto la figura de Mahoma como la del Corán, van de la mano. Mahoma es tan importante para el Corán, como lo es el Corán para Mahoma, y esta sincronía que hay entre estas dos figuras históricas son las que dotan de sentido al islam (incluyendo la Meca).

 

Aunque la Iglesia católica basó toda su lógica de representación en imágenes de la vida de Jesús, profetas y santos, particularmente en la imagen de Jesús crucificado, el islam no hizo lo propio porque el Corán en sí mismo, entendido como libro, y atendiendo a la lógica de que un libro tiene poder no por las imágenes sino por las palabras, las frases y hasta las letras5  basó sus esfuerzos creativos en la caligrafía. Aunque podemos ver esculturas pequeñas y hasta bustos preislámicos del sur de la antigua arabia (hoy Yemén) con representaciones de reyes o príncipes de algunas zonas, la llegada y posterior expansión del islam propició un desarrollo de la caligrafía al mismo nivel que la escultura o la pintura. De hecho, antes de la aparición del islam los pueblos árabes, al igual que muchas otras culturas de la época, contaban más que todo con tradiciones orales6. Lo que significa que su manera de transmitir el conocimiento estaba más ligada al habla que a la escritura. Así, la aparición del Corán no sólo creó un fuerte arraigo en la caligrafía como forma artística a partir del siglo VIII, sino que propició el desarrollo mismo de la lengua árabe a nivel escrito: “En definitiva, con la aparición del islam, la escritura árabe se extiende por toda la península arábiga y más allá de sus límites.” (Ochoa, 2005 p.45.)

 

El islam marca su diferencia con occidente

Alrededor del siglo XII, el tema de la querella iconoclasta ya estaba superado en el Imperio bizantino. Había triunfado el uso de la imagen para representar figuras divinas y la producción de íconos marchaba de forma certera. En el caso del Imperio islámico, que se extendía desde Ghazna hasta Córdoba, el uso de la imagen empezaba a tener un cierto valor social, en especial entre familias adineradas y aristócratas dentro de los crecientes califatos7 .En estas épocas, y particularmente en los siglos XIII, XIV, XV, XVI, con la conquista de los otomanos de Constantinopla y de gran parte de Europa oriental se pueden rastrear múltiples pinturas de Mahoma en diferentes contextos, casi todas relacionadas con su viaje místico por los siete cielos8. Un aspecto importante a tener en cuenta, es que, en casi todas las imágenes, el profeta está representado con un velo o luz que cubre su rostro. 9

 

Muchas de estas representaciones tomaron lugar en lo que actualmente es Irán y Turquía, el común denominador de ambos países es que en ninguno de los dos el árabe es su lengua nativa. Esto es sumamente importante porque, como expliqué anteriormente, la aparición del islam por medio de un libro como el Corán, propició una evolución de la lengua árabe, por lo que los países árabes comenzaron a tener de forma orgánica un gusto que empezó a ir en dirección hacia su propia lengua, es decir, hacia la caligrafía. Por otra parte, en Turquía e Irán, el desarrollo del arte tomó un rumbo distinto, ellos, aunque formaban parte del islam en tanto religión, no tenían una necesidad de enaltecer el árabe (y en consecuencia la caligrafía), porque para eso tenían sus propios idiomas: el farsi (Irán) y el turco (Turquía).

 

“De hecho, a partir del siglo XIII, varios mecenas musulmanes encargaron manuscritos ilustrados repletos de imágenes figurativas y animales. En los últimos siete siglos, varios textos históricos y poéticos, muchos de ellos creados en contextos turcos y persas incluyen hermosas representaciones del profeta Mahoma. El objetivo de todas estas imágenes no era solo alabar y conmemorar al Profeta; también representaban ocasiones y elementos centrales para la práctica de la fe musulmana”. (Gruber, 2015 p.70.)

 

A nivel formal, este tipo de pinturas eran en su gran mayoría miniaturas en manuscritos con composiciones un tanto atiborradas de personajes, como la de Mahoma rodeado de los profetas de Abraham en la cúpula de la roca en Jerusalén, del libro de la Ascensión, producida en Irán entre el año 1317 y 1335 y ahora conservada en la Topkapi Palace Libray. (ilustración 1) Ahora bien, si hubo tanta tradición en algunas zonas del creciente Imperio musulmán en donde floreció la representación figurativa ¿Por qué terminó decantándose hacia lo contrario? A lo mejor la razón principal se encuentra en muchos de los eventos ocurridos con el colonialismo europeo durante el siglo XIX.

 

Como consolidación de la Revolución industrial, la Europa del siglo XIX comienza una búsqueda agresiva por aumentar su comercio y recursos que va a desembocar en conquistas de países y zonas geográficas con mucho menos poder económico y militar: Egipto y Argelia por parte de Gran Bretaña, y el resto del Magreb por Italia, Portugal y España. De esta manera, la llegada de los medios impresos de circulación masiva, en el siglo XVIII y XIX, implicó un desafío. La colonización de algunos territorios musulmanes por fuerzas europeas y sus ideas también fueron factores significativos para la búsqueda de una diferenciación con occidente. (Gruber, 2015) La respuesta Islámica generalizada fue hacer énfasis en las diferencias con el cristianismo a nivel simbólico e iconográfico, además, la aparición de figuras radicales como el sacerdote Abd al Wahhab, quien buscaba el regreso hacia “un islam puro”, en Arabia Saudita. Hizo que se generara un rechazo hacia la representación de imágenes divinas. De esta manera, “los retratos de Mahoma empezaron a desaparecer y una nueva retórica contra la representación pictórica empezó a emerger.”. (McManus, 2015) Sin embargo, en países como Irán o Turquía continúa existiendo una tradición de representación figurativa, por lo que quizás la pregunta de si están o no permitidas las imágenes en el islam debería virar hacia ¿es realmente importante que estén o no prohibidas las imágenes? Porque, al fin y al cabo, tanto los árabes como los persas o turcos han desarrollado un tremendo repertorio de formas artísticas y simbólicas a su manera, y todos, absolutamente todos, son musulmanes.

 

 

Referencias bibliográficas:

  • Bacarreza, C. M. S. (2010). San Juan Damasceno, teólogo de las imágenes. Su importancia e injerencia en la defensa iconódula durante la primera Querella Iconoclasta en Bizancio (726-787) y su aporte a las definiciones conciliares de Nicea II. Historias del Orbis Terrarum, (4), 3-33.
  • Departamento de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Nacional de Cuyo.
  • de Mahoma? https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/01/150116_finde_cultura_mahoma_imagenes_prohibicion_wbm#:~:text=Para%20la%20mayoría%20de%20los,las%20caricaturas%20del%20profeta%20Mahoma%3F
  • Gruber, C. J. (2015). Las imágenes de Mahoma en el Islam. Afkar ideas: Revista trimestral para el diálogo entre el Magreb, España y Europa, (45), 70-72.
  • Klein, F. (2009). Arte e Islam. Mahoma y su representación. Aposta. Revista de Ciencias Sociales, (40), 1-22.
  • McManus, J (18 de Enero del 2015), BBC News Mundo, ¿Siempre han estado prohibidas las imágenes?
  • Ochoa, F. O. (2005). EL ÁRABE-La lengua sagrada del islam. Revista La Tadeo (Cesada a partir de 2012), (71).
  • Pablo, L. J. (2013). La Querella Iconoclasta: Sus consecuencias en los ámbitos artísticos, religiosos y políticos. En XIV Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia.

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